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Sobornar al Generalísimo

En el año 1940 los alemanes regalaron a los católicos españoles tres vagones repletos de cálices, cuadros y casullas. Oficialmente se hablaba en Berlin de regalo por parte de los católicos alemanes; en realidad se trataba de SOBORNAR A ESPAÑA PARA QUE PARTICIPARA EN LA GUERRA DEL BRAZO DE HITLER. El regalo se componía de obras de arte robadas de las iglesias polacas y checas.


La Biblia de Guttenberg

Polonia contaba entre sus tesoros más preciados con uno de los 45 ejemplares conservados en el mundo de la Biblia de Gutternberg – el primer libro publicado de la historia. Ésta se encontraba concretamente en la Biblioteca del Seminario de Pelplin, tenía 641 páginas de gran formato y su valor antes de la guerra ascendía a 1.800.000 zł. (moneda polaca) de aquella época. Para protegerla, las autoridades de la diócesis de Pelplin decidieron no perder más tiempo y en julio de 1939 pidieron a talabartero Gutkowski que fabricara en secreto un maletín especial, lo forrara con piel y suaves almohadas para en él transportar a la biblia. Con el maletín en una mano y un salterio del sigo XXVI en la otra, el padre Antoni Liedtke, viajó a Varsovia. A finales del mes de julio el maletín con dos tomos de la biblia y el salterio fueron colocados en la caja fuerte del refugio del Bank Gospodarstwa Krajowego (Banco del Patrimonio Nacional). En aquellos tiempos era la caja fuerte más moderna, además de insumergible. (...) Muy pronto, a la colección de Pelpin se unirían los objetos más valiosos de arte escrito polaco.


Los manuscritos

El 5 de agosto de 1939 el director de la Biblioteca Nacional sacó de la ignífuga caja fuerte de su despacho un maletín con los originales de las obras de Chopin (Szopen en polaco), salterio Floriański, sermones Swiętokrzyskie, apariciones de Santa Brigida, anuario Swiętokrzyski i dieciocho otras obras manuscritas de incalculable valor.

Las obras de la biblioteca guardadas en dos baúles también llegaron al refugio de BGK (banco antes mencionado). Al estallar la guerra, las obras escritas fueron evacuadas junto con los bienes del banco. El 18 de septiembre cruzaron la frontera polaco – rumana para finalmente llegar a Francia, donde se unieron a los, felizmente evacuados antes, tapices del Castillo de Wawel. Junto con ellos, el día 18 de junio de 1940, ante la capitulación de Francia, fueron enviados a Inglaterra. En julio del mismo año finalmente el buque <<Batory>> se los llevó a Canadá.

Los alemanes, nada más entrar en Polonia, comenzaron la búsqueda de la Biblia de Guttenberg. Durante la amplia investigación, la Gestapo interrogó a varios párrocos de Pomerania. En los primeros días de la guerra los alemanes sospechaban que los sacerdotes polacos habían escondido la biblia en los alrededores de Pelplin. Más adelante ampliaron la búsqueda a Varsovia y Lublin donde interrogaron a varios sacerdotes. Finalmente enviaron una orden de búsqueda y captura del sacerdote Liedtko por toda Europa, a quien llamaron <<el ladrón de la Biblia de Guttenberg>>. Afortunadamente éste consiguió escapar a Inglaterra.


En el año 1945, después de ser aprobado el Gobierno de la Unión de Polonia por las potencias del Oeste, el diputado del Gobierno londinense en Canadá, Wacław Babiński, decidió proteger los tesoros nacionales de los comunistas varsovianos. Para ello ordenó esconder los tapices de Wawel en dos monasterios canadienses; los bastones de mariscal, la Biblia de Guttenberg y escritos de incalculable valor los depositó en el Bank of Montreal. La recuperación de las obras de Canadá duró alrededor de trece años.


La Biblia de Guttenberg no era la única obra maestra de la colección eclesiástica que fueron felizmente evacuadas fuera de Polonia. Poco antes de la guerra los propietarios de las obras más valiosas, pertenecientes a colecciones privadas del sur de Polonia, decidieron depositarlas en la Colección Nacional de Obras de Arte de Wawel. Éstas fueron evacuadas, junto con los tapices de Wawel a través de Rumanía, Francia e Inglaterra. Entre ellos se encontraban: el cuadro <<Arreos>> de la colección de María Szembekowska y Adam Potocki; copa de oro obsequio de Jadwiga Tarnowska; armadura polaca del siglo XXVII, propiedad de Franciszka Potocka. Entre las obras evacuadas se encontraba también el “Caballero con cisne”, tapiz de incalculable valor del siglo XV, perteneciente al convento de los augustianos de Cracovia.

La Virgen de Jasna Góra (Częstochowa)

El resto de sus obras de arte, la Iglesia tuvo que esconderlas en el país. La responsabilidad más grande recaía sobre los padres paulinos del Monasterio de Jasna Góra. Experimentados por la historia, consiguieron sacar a tiempo su tesoro más grande – el cuadro de la Virgen, llevándolo al convento de Leśna en Podlasie. Los alemanes nunca consiguieron dar con su paradero. Según fuentes muy fidedignas, aunque no confirmadas oficialmente, éste fue escondido debajo de una mesa no muy llamativa; otras, que fue empotrado en la pared, mientras que en el altar se puso una copia del cuadro. Por suerte su cautela resultó ser innecesaria, pues los alemanes no se atrevieron a robar la imagen más emblemática de la fe polaca.


A contrarreloj

A finales de agosto y en septiembre de 1939 en las iglesias, parroquias, diócesis y museos no cesaba el trabajo. Los sacerdotes y feligreses se apresuraban en cavar, picar paredes y levantar otras. En la Catedral de Gniezno, el sacristán desmontó el valioso sarcófago de Santo Adalberto y lo escondió en la base sur de la torre; los mármoles fueron escondidos en el sótano. En Bydgoszcz, el sacristán Karlowski escondió las obras más valiosas de aquella iglesia en sus columnas y pilares, gracias a lo que perduraron. Pero muchos escondites, debido a la muerte de los sacerdotes y fieles que los conocían, fueron olvidados. Algunos tuvieron la suerte de ser encontrados años después, como ocurrió p.ej. en el año 1966 en Kartuzy, cuando durante la reforma de la casa parroquial, por casualidad fueron encontrados dos antiguos cálices y un recipiente escondidos allí en septiembre del 1939.