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Escritores polacos a la conquista del mundo

August 13, 2017

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!Cuidado, umbral!

 

!No en el umbral! - oímos antes de salir por la puerta. Pero y, ¿qué ocurre con el umbral?

 

Curiosamente es un lugar de traspaso, una frontera mágica entre los mundos, dos dimensiones con simbolismos diferentes. El ejemplo podría ser el umbral de un templo.

Un cuenco con agua bendita a la entrada tiene el poder de purificar el alma para que ésta pueda pasar del mundo del pecado al de la santidad.

 

Los suicidas

El origen principal de las supersticiones relacionadas con el umbral proviene de una antigua costumbre de enterrar a los muertos debajo de él. Esto se refería sobre todo a los suicidas, las personas que murieron repentinamente, niños nacidos muertos o los que no fueron bautizados antes de morir. Según la creencia popular, esos espíritus eran especialmente peligrosos para los vivos. Además se creía que invitaban a su <<guarida>> debajo del umbral a otros espíritus, no precisamente buenos. En relación a esta popular creencia aparecieron en Polonia unas prohibiciones de lo que no se podía hacer en el umbral de una puerta, como p.ej. cortar leña (eso podría enfadar a los espíritus) o hablar (haciendo eso podríamos despertar a las almas de los niños allí enterrados).

 

¡Cuidado con el hacha!

El umbral, como lugar mágico, también tenía un significado especial para distintas ceremonias, especialmente aquellas relacionadas con las bodas. En la India, los novios debían cruzar el umbral de su nueva casa con el pie derecho. Si lo hacían con el izquierdo, podrían atraer la muerte al domicilio. En la Roma pagana a los novios se les daba la bienvenida con fuego y agua (en Polonia, con pan y sal. Esta costumbre se ha conservado hasta hoy día). En Masuria los novios han de cruzar el umbral en el que ha sido colocada un hacha con el filo hacía arriba, lo que viene a simbolizar la tranquilidad en el matrimonio, ya que después de haberse expuesto al peligro del filo de la hacha, ya ninguna amenaza podrá con ellos. Otra costumbre muy extendida, y puede que la más conocida, es la de cruzar el umbral cargando a la novia en brazos. Existen varias interpretaciones de esta costumbre y quizás la más popular es pensar en el carácter patriarcal de la unión, pero también se cree que el novio al cruzar la puerta con la novia en brazos muestra su caballerosidad para que así ella no tropiece con el umbral, ya que ello podría despertar al demonio (que duerme debajo de él) y atraer la muerte. De este modo, el novio asume ese peligro por ella.

 

<<Tres veces ataúd>>

El umbral también <<acompañaba>> a las personas en el final de sus vidas y aquí las costumbres relacionadas son muy arraigadas en el sur de Polonia, donde al sacar al muerto de su casa, había que golpear el umbral tres veces con el ataúd. No era hasta después del tercer golpe cuando el muerto podía dejar el mundo de los vivos y pasar en paz hacia el otro. En caso de no respetar la costumbre, la casa  y sus habitantes estaban expuestos al peligro de que el muerto volviese en forma de un fantasma maligno.

 

Según estas supersticiones:

•             Si un casero cortaba leña en el umbral, su perro moriría de rabia.

•             Quien partía ramas en el umbral, pronto se vería con las piernas o brazos rotos.

•             Si una ama de casa echaba agua por encima del umbral, pronto derramaría lágrimas.

•             Quien meaba a través del umbral, pronto se quedaría calvo.

•             Sentarse con el culete desnudo en un umbral provocaría eccema en la cara a la persona.

•             Darse la mano en el umbral traería mala suerte.

 

Puede que la costumbre de no darse la mano en el umbral proviniese de la antigua Roma y es que detrás de la puerta podría esconderse el asesino.

 

Las supersticiones, aunque nos parezcan ridículas, forman parte de la vida cotidiana de los lugares más recónditos de cada país. Muchas de las que han pasado ya a la historia nos dan la oportunidad de conocer las creencias populares de nuestros antepasados para así intentar entender su forma de ver la vida. Son, sin duda alguna, parte de la cultura de cada lugar y, ¿qué otra cosa si no las costumbres hacen a un lugar diferente de los demás? Y si los distintos lugares del mundo no se diferenciaran entre sí, ¿qué aburrido sería el mundo y qué sentido tendría hacer turismo?

 

Escrito por Marta Jasiñska

Artículo inspirado en el escrito por Bartosz Palocha en “Tajemnice swiata” (Los secretos del mundo) de Super Express, nº 16

Reservados todos los derechos sobre la traducción

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