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Escritores polacos a la conquista del mundo

August 13, 2017

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"Que sus sienes adorne una gloriosa corona...."

 

Indigno es llamar al señor de tal grandeza dignatario, príncipe o conde, cuando se merece ser elevado al trono y que sus sienes adorne una gloriosa corona - escribió Gall Anonim (Gallus Anonymus) cuando en el año 1000 el emperador Otón III otorgó las insignias reales al, entonces príncipe polaco, Boleslao I Chrobry.

 

En el periodo de entreguerras, Polonia era el único país centroeuropeo sin insignias reales propias, símbolo indiscutible del patriotismo de los polacos de la Rzeczpospolita Obojga Narodów (República de las Dos Naciones) y de su fe en la recuperación de la patria.

Cuando Polonia finalmente recuperó su libertad, nació la idea de reconstruir la legendaria corona del Rey Boleslao I  (el primer rey coronado), robada junto con el resto de las Joyas del Tesoro Real en octubre del 1795 y sacada del país por los ocupantes prusianos.

 

La idea de la réplica de las insignias de coronación de los reyes polacos surgió primero en la mente del Prof. Karol Estreicher (uno de los más reconocidos historiadores de arte polaco) ya por los años treinta del siglo pasado, pero quien logró hacerlo realidad fue Adam Orzechowski - anticuario natural de Nowy Sącz. Como estudiante de la Universidad Jaguelónica de Cracovia escuchaba las ponencias del profesor sobre la historia de las insignias y le tentó el sueño de reproducirlas. Pero la decisión de llevar a cabo tal hazaña no surgió hasta años después, cuando compró unas monedas prusianas que, según datos históricos, habían sido acuñadas del oro obtenido de la fundición de las insignias reales polacas.

 

La recreación fue posible curiosamente gracias al Rey Stanisław August Poniatowski  (Estanislao Augusto Poniatowski) , quien tras su coronación mandó describir las insignias con sumo detalle. Los dibujos más precisos del traje de coronación, que se encuentran actualmente en la bilblioteca de la Universidad de Varsovia, los realizó el pintor de la corte - Krzysztof Józef Werner, quien más tarde pintó el retrato del rey Staś (diminutivo de Estanislao) luciendo la famosa corona de Chrobry, que podemos contemplar en el Castillo Real de Varsovia.

Cuando en el año 1320 el rey Władysław Łokietek (Vladislao Łokietek),  tras unificar el Reino Polaco se preparaba para la coronación tras un largo periodo de separación provincial del país, no disponía de ningún tipo de insignias de coronación. Tuvo que encargar unas nuevas. La corona que se hizo entonces pasó a la historia como la primera corona <<originalis sive privilegiata>> y con el tiempo llegó a ser la más valiosa e importante de todas. Fue con ella con la que se coronaron todos los monarcas polacos (con algunas excepciones) desde Łokietek hasta Estanislao Augusto, quien lo hizo por vez última, poco antes de ser robada por los prusianos.

 

Adam Orzechowski pertenece al grupo de los apasionados de la historia del arte quienes creen que esto no fue exactamente lo que ocurrió y confía en que, de algún modo, los patriotas en el último momento lograron esconder el símbolo de la soberanía polaca. Adam se puso en contacto con el prof. Michał Rożek - especialista en insignias - quien, acostumbrado a tratar con soñadores, diría:

Yo creo en los documentos y no la intuición

y según éstos la corona fue saqueada y destruida. Al principio el profesor se mostró muy escéptico ante las insistencias de Adam, pero <<su postura ha ido cambiando con el tiempo>> - recuerda éste. Finalmente accedió y su ayuda resultó imprescindible para la recreación de las insignias. La labor era sumamente complicada, ya que los documentos iconográficos disponibles de la Corona Privilegiata datan apenas del siglo XVIII.

 

 Como ya se ha dicho, al Rey Estanislao Augusto coronado fue retratado por Werner. El pintor además hizo dos dibujos detallados de las diferentes partes de la corona, en los que podemos apreciar que lucía 8 segmentos unidos por cierres que entre todos formaban el círculo. El noveno segmento servía para una posible ampliación del diámetro en caso de ser necesario adaptarla a la cabeza del monarca. En el inventario del Tesoro Real realizado en el año 1730 se encontró la descripción exacta de cada segmento. La cuestión es que en cada uno de ellos las piedras preciosas habían sido colocadas de igual manera, algo que se aprecia claramente en  los dibujos de Werner, pero ya que éstos fueron realizados en blanco y negro, no se podía saber qué piedras eran exactamente. Los colores fueron introducidos más adelante. Este hecho tuvo una importancia abismal para la reconstrucción de la corona. La inspección realizada en el año 1906 menciona en cada uno de los 9 segmentos 11 piedras preciosas grandes, 20-24 medianas y 10 perlas. (…)

 

La corona utilizada en la coronación de Chrobry fue también representada por el pintor Marcello Bacciarelli en el retrato de éste en el Castillo Real de Varsovia. La forma de la corona es aquí idéntica a otros datos iconográficos, sin embargo las piedras y su distribución son diferentes. (…) Descubierto este hecho, surgió la duda de cual de los dos: Bacciarelli o Werner había pintado la corona de forma incorrecta. Pronto el asunto fue aclarado por el Prof. Jerzy Lileyko de Varsovia y es que Bacciarelli, a la hora de pintar los retratos de los reyes realizaba primero estudios históricos e iconográficos muy detallados, ya que el Rey Estanislao Augusto, amante del arte, exigía de sus retratistas máximo detalle. Para las necesidades de Bacciarelli la corona fue prestada del tesoro real y el pintor tardó varios años en realizar el estudio. Cuando en el año 1764 las insignias fueron traídas al Castillo de Wawel  de Varsovia resultó que las coronas necesitaban <<un repaso>>. Entonces no hubo tiempo para hacerlo y esto se dejó para después de la coronación. La Corona Privilegiata fue a petición del rey Estanislao Augusto <<adornada>>. Se le cambiaron algunas piedras y su colocación y añadieron otras, hecho que trastornó un poco el estilo gótico de la corona de Lokietek, pero claramente le añadía majestuosidad. Estos datos permiten pensar que Bacciarelli mostró la corona tal y como era en aquel momento (con el adorno añadido). Las imágenes de la corona más cercanas a los tiempos de Łokietek de los que disponemos son el dibujo de uno de los segmentos y el retrato del rey realizados por Werner en el año 1764, así como otro dibujo de la corona de Chrobry (lamentablemente también en blanco y negro). El cuadro de Bacciarelli pintado más tarde, que mostraba a Chrobry coronado pero ya con su nuevo <<arreglo>>, es la última imagen de la corona que se tiene.

 

La corona restaurada - dice Adam - es copia exacta coincidiendo hasta el más mínimo detalle; hasta la piedra más pequeña hubo de ser igual que en el original. Tanto es así que se respetó hasta los detalles más diminutos de la versión original, como el león que aparecía grabado en una de las piedras y una esmeralda agrietada en el cetro.

 

El apasionado anticuario comenzó el trabajo recopilando las piedras; las buscaron para él varios coleccionistas, porque resultó que era imposible conseguirlas de los joyeros de la ciudad. El paso siguiente consistía en realizar dibujos detallados de cada parte de la corona. Para lograrlo era necesario viajar hasta el Tesoro Real en el Monasterio de Jasna Góra

Me pasaba horas observando cada detalle, lo que podía parecer hasta sospechoso – recuerda Orzechowski.

 

Seguidamente hubo que solventar los problemas ocasionados por el corte de las piedras, porque había que pulirlas según técnicas antiguas. La cuestión es que la corona cambió su aspecto varias veces a lo largo de los siglos y algunas piedras fueron incrustadas al construir la corona y otras, por motivos varios, fueron añadidas después. El proceso de pulido era diferente en la Edad Media que en los siglos XVII o XVIII. Por eso el proceso requería de la máxima precisión. (…) Familiares y amigos de Adam se encargaban del pulido e incrustado de las perlas, mientras él comparaba el resultado con los dibujos. (…) Los elementos que no le convencían eran inmediatamente corregidos o los ordenaba a hacer desde cero. El arduo trabajo era acompañado de la misteriosa esmeralda en forma de escudo con el mencionado león grabado en ella. Lamentablemente, aparte de mera información de que tal dibujo existía en la corona, no se tiene ningún dato histórico que revelase más información sobre él. Gracias a varios colaboradores quienes se prestaron para realizar la búsqueda de representaciones de leones de la Edad Media, se pudo finalmente reconstruir la piedra y, con la ayuda de un microscopio, grabar el león sobre ella. En el proyecto colaboraron joyeros y conservadores de obras de arte.

La primera anotación que se tiene de la corona de Chrobry aparece en el año 1000 en la que se describe cómo el, entonces príncipe, recibe la corona y el cetro del césar Otto III en Gniezno (antigua capital de Polonia).

 

Para completar el conjunto de coronación, Adam reconstruyó también el cetro y el orbe según los mostraban los detallados dibujos de Werner del 1764. En total la réplica de las insignias de coronación de los monarcas polacos le costó a Adam Orzechowski <<un poquito>> de dinero y dos años de arduo trabajo, así como mucha búsqueda de información y consultas con expertos.

La réplica de la corona de Chrobry fue por primera vez expuesta públicamente el día 10 de noviembre de 2003 en el Museo del Arte Local de Nowy Sącz.

 

Curiosidades

La ceremonia de coronación duraba cuatro días, desde el viernes hasta el domingo. El rey no era coronado hasta el domingo; los días previos eran días de preparativos y despedida del rey anterior. El sábado el nuevo rey-electo daba limosna a los pobres, ayunaba, se confesaba y emprendía una peregrinación a pie desde Cracovia hasta Varsovia. El domingo, día de la coronación, comenzaba con un despertar simbólico del futuro rey. Los sacerdotes le despertaban a una nueva vida como monarca, después lo vestían y le acompañaban a la catedral.

 

Traducción: Marta Jasiñska

Fuente y fotografía 

Reservados todos los derechos sobre la traducción

más información aquí y aquí 

 

 

 

 

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